
Algunas consideraciones
sobre la importancia del I Forum Espiritual Mundial para
la construcción de un mundo solidario y fraterno
Hace
mucho tiempo que la humanidad necesita de un evento de esta
envergadura. El último encuentro de tradiciones religiosas
de esta importancia del que se tenga noticia fue realizado
en 1893 (siglo XIX), en Chicago, EE.UU, y fue llamado Parlamento
Mundial de las Religiones.
La
Dra. Annie Besant, teósofa y escritora, fue la enviada
especial del que era entonces Presidente Internacional de
la Sociedad Teosófica, Henry Steel Olcott, para hablar
durante aquel memorable evento en nombre de aquella entidad.
Fueron
tan inspiradoras las conferencias de Annie Besant en el
Parlamento de las Religiones, que se convirtieron en capítulos
del libro "La Vida Espiritual", una colección
de algunos de los escritos y conferencias de aquella destacada
teósofa, traducido por la Editorial Teosófica
en 1992.
El
hecho de que esté realizándose nuevamente
un encontro de tradiciones religiosas, filosóficas,
etc., ahora en Brasil, en el Planalto Central, en el inicio
del siglo XXI –y del Tercer Milenio-, sin duda merece
especial atención. Como sabemos, son innumerables
las profecias existentes en relación al papel que
esta Nación Brasilera -por sus características
especiales de mestizaje racial y cultural, entre otros-,
tiene que desempeñar en el contexto mundial, presentando
los paradigmas necesarios para el desarrollo espiritual
del Ser Humano.
Y ningún
medio, según mi modesto entender, se ofrece más
adecuado para presentar a las personas los principios y
valores espirituales, que el de las tradiciones religiosas,
filosóficas, espirituales, o cualquiera sean los
nombres que se les quiera dar, y aún más,
al estar estas reunidas en congraciamiento.
Así,
con el corazón palpitando de alegría, sólo
nos resta reconocer la elevada inspiración de los
promotores y realizadores de este magnífico evento,
confiando en que las luces que ya están siendo emanadas
de las almas brillantes presentes en este I Forum Espiritual
Mundial -momento histórico para la humanidad-, se
vayan esparciendo por todo el Planeta Tierra, como semillas
de paz, unión, sabiduría y amor, que germinarán
y proporcionarán una existencia de bienaventuranza
a todos los que la buscan, luz de la cual en espíritu
vinimos y hacia la cual retornaremos cuando dejemos esta
vida material.
Mucha
paz y espiritualidad para todos,
Jorge Luiz Firmino Branco.
Miembro de la Sociedad Teosófica en Salvador/BA y
del Consejo Nacional.
|